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Intensa jornada sobre “coyuntura económica” en ATE Capital

Intensa jornada sobre “coyuntura económica” en ATE Capital

http://www.atecapital.org.ar/?p=1974

Con un recinto completo se llevó a cabo la “Charla sobre Coyuntura Económica” en el Salón Germán Abdala de ATE Capital. Mariano Féliz, Pablo Manzanelli y Tomás Raffo fueron los disertantes y contó con la moderación de la Secretaria de Formación, Silvia Bergalio.

Intensa jornada sobre “coyuntura económica” en ATE Capital (Foto: )

Una jornada intensa se desarrollo en ATE Capital donde desbordó el análisis estructural y coyuntural de la economía Argentina y su inserción en el mundo.  Al principio, José Luis Matassa dio la bienvenida a los participantes y puso énfasis en la nueva etapa de ATE Capital, “abrir el debate, estar más formados y dar más pelea por un Estado serio, a favor del pueblo, creemos que son los pilares de este nuevo camino que empezamos a construir, por eso brindamos las iniciativas de este tipo de charlas, no solo para informarse y tener herramientas sino para abrir el debate que es lo único que nos enriquecerá”, explicó Matassa.

Por su parte, Humberto Rodríguez, secretario adjunto de ATE Capital, manifestó: “hay que ser capaces de organizar, darnos estos debates en la pluralidad, con lógica gremial y con construcción política”.

Pablo Manzanelli, investigador del Área de Economía y Tecnología de la FLACSO en su propuesta brindó herramientas para la discusión paritaria y con un cuadro comparativo explicó la estructura de concentración de ganancias extraordinarias del poder económico desde la etapa neoliberal más concentrada hasta la economía actual. Se refirió al punto de inflexión económico que hubo en el 2002 y “los cambios de reglas” que  impuso la devaluación del peso argentino en una esquema de inflación en relación a las ganancias de las principales empresas y el crecimiento del poder adquisitivo de los trabajadores.

Mariano Féliz, profesor de la UNPL, investigador del CONICET y miembro del Centro de Estudios para el Cambio Social y militante del Frente Popular Darío Santillán, en el mismo sentido resaltó la idea de que “la matriz económica en esta nueva etapa económica no ha cambiado”, pero que si hubo transformaciones en las estructuras de poder. Además hizo hincapié en las características generales del desgaste del modelo actual sobre la base del saqueo de recursos naturales, saqueo de recursos minerales  y las principales “barreras” que deben saltear el “modelo desarrollista”. Estas barreras serían las “tendencias sistemáticas” a la vuelta al déficit fiscal, la concentración de las ganancias de las 500 empresas más importantes ancladas en la Argentina con la “mayoría de sus ganancias provenientes de los subsidios estatales” y por último “el nivel de inflación incierto que padece la Argentina”.

Para terminar, Tomás Raffo, economista del Instituto de Estudios y Formación de la CTA (IDEP), tomando como eje de análisis lo antes expuesto, realizó un resumen a modo de conclusión de la coyuntura y estructura económica de la Argentina y afirmó que la matriz económica de los `90 “no ha cambiado”. “Continúan 400 empresas definiendo nuestra economía y entre ellas las principales son transnacionales y otras nacionales o locales que se comportan con la lógica internacional”, mantuvo.

Entrevista en Llévalo Puesto, FM La Tribu, 15 de mayo de 2012

Sobre la reforma impositiva en la provincia de Buenos Aires.

“Considerarlo impuestazo es ridículo”

El Senado de la provincia de Buenos Aires dio el jueves pasado media sanción a una reforma impositiva que despertó la oposición de las cámaras patronales agropecuarias, principalmente la Sociedad Rural Argentina (SRA).

Las modificaciones permitirán incrementar la recaudación del impuesto inmobiliario rural en 300 millones de pesos anuales, es decir un aumento del 30 por ciento anual.

Mariano Féliz, economista de La Plata, explica que implica la medida.

descargar MARIANO FELIZ

Por otra parte, señaló los rasgos positivos del proyecto que aumenta el impuesto inmobiliario rural.

descargar MARIANO FELIZ 2

http://fmlatribu.com/noticias/2012/05/15/considerarlo-impuestazo-es-ridiculo/

Entrevista en Piedra Libre (Radio La Colectiva FM 102.5, ciudad de Buenos Aires)

[leer entrevista y escuchar el audio]

“Grèce et Argentine: semblables mais différentes”, artículo en Pages de Gauche.

“Grèce et Argentine:, semblables mais différentes”, Pages de gauche, mensuel d’opinions socialistes indépendant, no. 110, p. 4, abril 2012 (http://www.gauche.ch/). En francés. En colaboración con Jerónimo Montero.

[bajar en pdf]

Texto en castellano

Grecia y Argentina. Parecidos pero diferentes
Por Mariano Féliz y Jerónimo Montero

Grecia atraviesa hoy día una profunda crisis económica, política y social. La respuesta del Estado frente a la misma ha sido avanzar en el ajuste económico y la represión política. Uno de los puntos salientes de la crisis parece ser el alto peso de la deuda pública, que ya supera el valor total de la producción anual de riqueza. La Unión Europea ha decidido anular de facto la soberanía griega y poner en marcha un plan de ajuste en el Estado y la sociedad a los fines de recrear las condiciones para el repago del endeudamiento.

Frente a ese panorama, cuando se piensan las salidas para esa crisis, suele proponerse a Argentina como ejemplo a seguir frente a la propuesta Comunitaria. Sin embargo, conviene analizar más en detalle el contexto y la dinámica del proceso argentino de salida de la crisis, hace ya 10 años.

En efecto, la Argentina tenía a fines de 2001 un importante volumen de endeudamiento pero en 2000 apenas superaba al 50% del PBI. La crisis económica no era una crisis de endeudamiento, sino la crisis del neoliberalismo como forma de gestión de la sociedad. En los años noventa, en Argentina esa forma de gestión del ajuste capitalista tuvo su síntesis en la Convertibilidad que -entre otras cosas- ataba el peso argentino al dólar norteamericano.

La crisis argentina comenzó en 1998 y se extendió hasta comienzos de 2002. En esos 4 años, la economía se contrajo fuertemente producto de las contradicciones objetivas acumuladas y de políticas económicas de ajuste. Por otra parte, la resistencia social a las políticas neoliberales, que venía creciendo desde la primera mitad de la década de los noventa, comenzó a ganar impulso de la mano de las luchas de los movimientos piqueteros, los estudiantes, la lucha de los trabajadores asalariados (en particular, maestros y empleados estatales). Por fin, hacia finales de 2001, en el alzamiento popular de fines de diciembre se sumaron masivamente los sectores medios en las grandes ciudades, forzando definitivamente el abandono del programa neoliberal. El pueblo argentino pudo terminar con la Convertibilidad que ataba la moneda nacional al dólar Sin embargo, el fin de la Convertibilidad implicó una violenta redistribución de los ingresos en favor de los grandes capitales, algo que el pueblo no logró parar.

La salida de la crisis argentina no empezó -como creen muchos- a través de la restructuración de la deuda pública. Por el contrario, nació de una devaluación del 200%, que permitió al capital desvalorizar los salarios en un 30% en pocos meses y recomponer su tasa de rentabilidad. Ese nuevo comienzo en 2002 fue acompañado por un doble movimiento: por un lado se generó más deuda para salvar al sistema financiero local y a las grandes empresas de la quiebra; por el otro, se suspendió el pago de una parte importante de la deuda pública externa.

La renegociación de la deuda pública se produjo recién en 2005, cuando la economía había recuperado su capacidad expansiva y un nuevo gobierno había conseguido articular una nueva hegemonía. Mediante la renegociación se consiguió una quita significante y una prolongación de los plazos de pago. En 2010 se produjo una segunda renegociación más acotada. Por otra parte, el contexto internacional en el cual se realizó la primera (y más importante) renegociación de la deuda externa, era mucho más favorable en términos políticos y económicos que los años 2001 y 2002, donde la crisis argentina alcanzó su momento más crítico.

Entonces, debe quedar claro que la crisis argentina no fue una crisis de la deuda, y que la renegociación de la deuda no fue la solución a la crisis. La crisis en el capitalismo argentino se superó con un altísimo costo para los sectores populares, que si bien pudieron forzar la salida del neoliberalismo, no fueron capaces de articular una alternativa propia al capitalismo. Grecia puede aprender de la Argentina pero no puede tomarla como ejemplo. Grecia puede sacar una gran conclusión de la experiencia argentina: una salida popular a la crisis capitalista sólo puede surgir de la organización del pueblo.

Argentina: modelo siglo XXI

Argentina: modelo siglo XXI

[aparecida en Análisis 365 Revista Digital, 2 de mayo de 2012; http://www.analisis365.com/2012/05/02/argentina-modelo-siglo-xxi-mariano-feliz/]

Por Mariano Féliz*

La reciente decisión del gobierno argentino de re-estatizar parcialmente la empresa petrolera YPF (expropiándola de manos de la “española” REPSOL) ha sido presentado como un acto de pura soberanía y de profundización de un modelo de desarrollo en las antípodas del proyecto neoliberal de los noventa. Sin embargo, la realidad de la política económica del gobierno de Cristina Fernández (y de su esposo, Néstor Kirchner, quien la antecedió en el cargo) es que profundiza los rasgos más negativos de un modelo de país construido a lo largo de 30 años de neoliberalismo.

El proyecto de desarrollo, que el actual gobierno argentino busca consolidar, se sustenta en la confirmación de un modelo productivo basado en el saqueo de las riquezas naturales y la super-explotación del trabajo, sin cuestionar el peso extraordinario que tienen las corporaciones transnacionales en la economía. La promoción de la minería a cielo abierto y la defensa a ultranza del cuasi-monocultivo de la soya transgénica, se impulsan en paralelo con la persistencia estructural de niveles de precariedad laboral elevados, pobres condiciones de empleo y alta inflación (si bien las estadísticas oficiales han sido alteradas para ocultar muchos de estos fenómenos).

El proyecto neo-desarrollista busca consolidar en Argentina un “capitalismo serio” que permita al país crecer y garantizar las condiciones para el pago de la deuda externa, bajo el comando de las transnacionales que dominan 80% de la producción entre las empresas más grandes. Para ello, la política económica vigente desde 2003 intenta mantener la competitividad de las empresas exportadoras aceptando niveles de explotación laboral y bajos salarios que se contraponen con el discurso oficial de “crecimiento con inclusión social”. Mientras la “inclusión social” se apoya en la redistribución limitada y parcial del ingreso a través de las políticas sociales, el objetivo primario de la competitividad se promueve con multimillonarios subsidios a las corporaciones más grandes y con una política laboral que busca mantener los aumentos salariales dentro de los límites de la productividad, garantizando las ganancias empresariales por sobre todo.

Frente a la realidad de un desarrollo capitalista periférico, otros objetivos (como la industrialización, la redistribución del ingreso y la inclusión social) se mantienen en un espacio declamativo. La industria manufacturera ha crecido pero sin superar el peso que tenía en los años ochenta, la desigualdad de ingresos baja pero está muy lejos aún de los valores alcanzados a comienzos de la década del setenta y la “inclusión social” se encuentra teñida por la persistencia de la pobreza por ingreso, el empleo precarizado y pésimas condiciones de hábitat para grandes porciones de la población. La industria (controlada por el capital extranjero) representa poco más del 20% del PBI (en contraste con el 35% que representaba en los años setenta). Por otra parte, según la Central de los Trabajadores Argentinos, cerca de 20% de la población está por debajo de la línea de la pobreza y las estadísticas oficiales reconocen que cerca de la mitad del empleo asalariado en el sector privado está precarizado.

Estos elementos no niegan que el proceso iniciado en 2003 ha producido cambios. La derrota del neoliberalismo a través de la crisis de 2001 y 2002, permitió que la histórica lucha de las organizaciones populares se tradujera en modificaciones significativas en diferentes dimensiones: se produjeron avances en los juicios por las violaciones a los derechos humanos durante la última dictadura militar (1976-1983), se aprobó una nueva ley de medios audiovisuales, y la ley de matrimonio igualitario, entre otras.

Sin embargo, los cambios en el campo económico carecen en su mayoría del peso estructural y la orientación estratégico-política que les permitiría transformar radicalmente el país superando el capitalismo. La re-estatización de varias empresas y servicios públicos privatizados en los noventa (el correo, una de las distribuidoras de aguas, el sistema de jubilaciones y pensiones y ahora YPF, entre otras) han sido acciones tomadas al calor de la urgencia (evitar el colapso de un servicio público, aumentar los ingresos del Estado) antes que por una genuina concepción de la necesidad de una gestión social (pública, democrática, participativa, con control popular) para esas actividades.

En el reciente caso de YPF, por ejemplo, la re-estatización parcial busca en realidad abrir la puerta a nuevos socios privados transnacionales con el fin de evitar la profundización de la crisis energética que ha resultado de mantener durante 9 años de gobierno kirchnerista la privatización generalizada de la producción de combustibles y energía. En ese período, el gobierno pretendió mantener el control privado de la explotación de combustibles, llegando a una situación en la que debía subsidiar la importación de hidrocarburos debido a la caída en los niveles de reservas y producción de gas y petróleo.

El gobierno insiste en caracterizar el actual proceso de reformas como un programa nacional y popular. Sin embargo, el carácter nacional del programa de gobierno sólo se vislumbra en el avance y enriquecimiento de un puñado de amigos y socios de los funcionarios públicos, mientras que se mantiene el peso superlativo de los grandes capitales de origen trasnacional en el conjunto de los sectores de la economía. En lo que respecta al lugar del pueblo en la construcción política del kirchnerismo, la realidad es que el mismo es invocado usualmente a apoyar al gobierno o defender el “modelo”. Casi nunca se convoca al pueblo a involucrarse en la gestión concreta de las políticas públicas, orientando las políticas o controlando activamente (con su participación protagónica). En Argentina el pueblo sigue siendo el convidado de piedra.

Luego de una década de haber derrotado al neoliberalismo, el pueblo argentino todavía tiene pendiente la tarea de iniciar un camino de superación del capitalismo. Si bien el proceso político iniciado en 2003 ha permitido detener el avance del proyecto neoliberal, los sectores dominantes bajo la hegemonía del gran capital trasnacional han conseguido (a través del kirchnerismo) contener y moderar las demandas de cambio social que impregnaron la segunda mitad de los años noventa. De esa forma, con la neutralización parcial de la radicalidad de las exigencias populares y la consolidación de un nuevo patrón de acumulación capitalista periférico, la Argentina se encamina a su segunda década de neodesarrollismo posneoliberal.

* Economista argentino. Profesor de la Universidad Nacional de La Plata (Argentina). Investigador del CIG-IdIHCS del Consejo Nacional de Investigaciones Científicas y Técnicas (CONICET). Miembro del Centro de Estudios para el Cambio Social. Blog: marianfeliz.wordpress.com Correo electrónico: marianfeliz@gmail.com