“Grèce et Argentine: semblables mais différentes”, artículo en Pages de Gauche.

“Grèce et Argentine:, semblables mais différentes”, Pages de gauche, mensuel d’opinions socialistes indépendant, no. 110, p. 4, abril 2012 (http://www.gauche.ch/). En francés. En colaboración con Jerónimo Montero.

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Texto en castellano

Grecia y Argentina. Parecidos pero diferentes
Por Mariano Féliz y Jerónimo Montero

Grecia atraviesa hoy día una profunda crisis económica, política y social. La respuesta del Estado frente a la misma ha sido avanzar en el ajuste económico y la represión política. Uno de los puntos salientes de la crisis parece ser el alto peso de la deuda pública, que ya supera el valor total de la producción anual de riqueza. La Unión Europea ha decidido anular de facto la soberanía griega y poner en marcha un plan de ajuste en el Estado y la sociedad a los fines de recrear las condiciones para el repago del endeudamiento.

Frente a ese panorama, cuando se piensan las salidas para esa crisis, suele proponerse a Argentina como ejemplo a seguir frente a la propuesta Comunitaria. Sin embargo, conviene analizar más en detalle el contexto y la dinámica del proceso argentino de salida de la crisis, hace ya 10 años.

En efecto, la Argentina tenía a fines de 2001 un importante volumen de endeudamiento pero en 2000 apenas superaba al 50% del PBI. La crisis económica no era una crisis de endeudamiento, sino la crisis del neoliberalismo como forma de gestión de la sociedad. En los años noventa, en Argentina esa forma de gestión del ajuste capitalista tuvo su síntesis en la Convertibilidad que -entre otras cosas- ataba el peso argentino al dólar norteamericano.

La crisis argentina comenzó en 1998 y se extendió hasta comienzos de 2002. En esos 4 años, la economía se contrajo fuertemente producto de las contradicciones objetivas acumuladas y de políticas económicas de ajuste. Por otra parte, la resistencia social a las políticas neoliberales, que venía creciendo desde la primera mitad de la década de los noventa, comenzó a ganar impulso de la mano de las luchas de los movimientos piqueteros, los estudiantes, la lucha de los trabajadores asalariados (en particular, maestros y empleados estatales). Por fin, hacia finales de 2001, en el alzamiento popular de fines de diciembre se sumaron masivamente los sectores medios en las grandes ciudades, forzando definitivamente el abandono del programa neoliberal. El pueblo argentino pudo terminar con la Convertibilidad que ataba la moneda nacional al dólar Sin embargo, el fin de la Convertibilidad implicó una violenta redistribución de los ingresos en favor de los grandes capitales, algo que el pueblo no logró parar.

La salida de la crisis argentina no empezó -como creen muchos- a través de la restructuración de la deuda pública. Por el contrario, nació de una devaluación del 200%, que permitió al capital desvalorizar los salarios en un 30% en pocos meses y recomponer su tasa de rentabilidad. Ese nuevo comienzo en 2002 fue acompañado por un doble movimiento: por un lado se generó más deuda para salvar al sistema financiero local y a las grandes empresas de la quiebra; por el otro, se suspendió el pago de una parte importante de la deuda pública externa.

La renegociación de la deuda pública se produjo recién en 2005, cuando la economía había recuperado su capacidad expansiva y un nuevo gobierno había conseguido articular una nueva hegemonía. Mediante la renegociación se consiguió una quita significante y una prolongación de los plazos de pago. En 2010 se produjo una segunda renegociación más acotada. Por otra parte, el contexto internacional en el cual se realizó la primera (y más importante) renegociación de la deuda externa, era mucho más favorable en términos políticos y económicos que los años 2001 y 2002, donde la crisis argentina alcanzó su momento más crítico.

Entonces, debe quedar claro que la crisis argentina no fue una crisis de la deuda, y que la renegociación de la deuda no fue la solución a la crisis. La crisis en el capitalismo argentino se superó con un altísimo costo para los sectores populares, que si bien pudieron forzar la salida del neoliberalismo, no fueron capaces de articular una alternativa propia al capitalismo. Grecia puede aprender de la Argentina pero no puede tomarla como ejemplo. Grecia puede sacar una gran conclusión de la experiencia argentina: una salida popular a la crisis capitalista sólo puede surgir de la organización del pueblo.

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